viernes, febrero 23, 2018

Laura Klein: Seminario de filosofía: EL "PROBLEMA DEL OTRO"


SEMINARIO  DE FILOSOFÍA 2018

EL “PROBLEMA DEL OTRO”

Laura Klein


En una modernidad orgullosa de que el Otro se haya convertido en un problema a considerar, y en una cultura cuya aspiración ética es respetar al diferente como a  un igual, es importante discernir entre ciertas nociones de diferencia y el concepto de alteridad.
Nos adentraremos, siguiendo esta pista, en la distinción que realiza Suely Rolnik entre nuestra capacidad de percibir y nuestra capacidad de tener sensaciones, y qué consecuencias entraña hoy respecto de la vulnerabilidad al Otro. Para captar este planteo, focalizado en el paraíso del consumo neoliberal, consideramos vital remontarnos al joven Marx, al texto en el cual pone de manifiesto cómo se articula el engranaje que engendra la verosímil sintonía entre individuo y ciudadano. Apariencia armónica que deja de serlo a la luz de distintas versiones de la diferencia en relación a la alteridad. En términos de Bergson, se trata de no confundir las diferencias de grado con las de naturaleza, lo cual genera la mayor parte de los falsos problemas, tanto en la filosofía como en la vida. Para Levinas, el Rostro excede la imagen que tenemos de él –en otros términos: encerrar al otro en su diferencia significa despojarlo de su alteridad. De acuerdo con Blanchot, comprenderlo todo sería desconocer la esencia del conocimiento, porque “la totalidad no coincide con la medida de lo que hay que comprender”.
¿Qué papel juegan tiempo y devenir en esta problemática?
Abordaremos estas cuestiones en los siguientes textos: “Geopolítica del rufián” de Suely Rolnik, La cuestión judía de Karl Marx, “La percepción del cambio”, en El pensamiento y lo moviente de Henri Bergson, fragmentos de Totalidad e infinito de Emmanuel Levinas y “Conocimiento de lo desconocido”, en La conversación infinita de Maurice Blanchot.


Horarios: Martes de 14 a 16 hs (frecuencia semanal). Inicio: 20 de marzo
                Sábado de 15 a 18 hs (1º y 3º sábado de cada mes). Inicio: 17 de marzo

Zona de los archivos adjuntos

viernes, febrero 16, 2018

José Emilio Pacheco: La víspera

Gracias Alfredo Luna






A fuerza de explotar a los esclavos
y robarse dinero público,
hubo auge en los negocios. Así los ricos
se volvieron más ricos, mientras los pobres
redoblaban su hambre y su miseria. La ciudad
desbordó sus antiguos límites, perdió sus rasgos
originales, fue construida
según los lineamientos del imperio. También el habla
se corrompió con los hablantes. Y el lujo
entró como la hiedra en muchas partes.
Combatieron el tedio con la droga.
Nos legaron imágenes de sus actos sexuales
como extraño presentimiento
de su fragilidad. Y entre robos
y asesinatos por dondequiera, el terror
extendió su dominio. Miedo en la alcoba
y pánico en la calle. Furias y penas.
Sobre todo odio
proliferante. Porque el bien camina
pero el Mal corre (y no se sacia nunca).
Todo esto sucedió en Pompeya, la víspera
del estallido del Vesubio.


José Emilio Pacheco. Poeta y narrador mexicano (1939-2014).

jueves, febrero 15, 2018

Transpolar 2018


Transpolar en la noche de las librerías! Vuelve a la calle Corrientes con todo! Leen Maria Del Carmen ColomboGraciela PerosioVirginia FeinmannValeria CerveroBlanca Lema y Adriana Romano. Curaduría: Fernando Caniza. Será el 10 de marzo, a las 20, en librería Aquilea, avda. Corrientes 2008, esquina Ayacucho. CABA. Argentina. Falta bastante pero vayan agendando y nos vemos!

martes, febrero 13, 2018

Encuentro Nacional de Escritores


Diego Roel: Shibólet*


Estos poemas fueron extractados de http://www.opcitpoesia.com


Anábasis
                         A Jotaele Andrade
      
Soledad, otra vez
estás arriba y abajo, delante de mi cuerpo,
en el centro exacto de mi sangre.

Escucha la música que viene del pasado:
la bala se abrió como una flor en mi cabeza,
la bala hizo tres nidos en mi frente.

Me quebraron los ojos y los huesos.

Ya la órbita del sueño vierte el veneno
en toda palabra, en toda forma.
Ya la reja del lenguaje hunde su cuña,
clausura las vías del aliento.

Soledad, otra vez
estás arriba y abajo.

Escucha la música que viene del pasado.

Recuerda:
la corriente que enlazó a dos almas
vence a la muerte y permanece.

 Grieta del tiempo

Pero, ¿cómo vivíamos aquí,
en esta casa carcomida por el salitre de las olas,
en este suelo donde lo perdido
repite su nombre y se repliega?

¿Cómo podíamos vivir aquí?

Ahora sobre mi cara desova el tiempo:
mi vida se desgarra, pierde peso y consistencia.

El país es un animal que ya no encuentra su alimento.

¿Cómo podíamos vivir aquí?


Jardín

Los muertos mendigan un haz de luz.

Ya nadie advierte
la lenta combustión de lo real.

¿Alguien ve las piedras blancas,
la rueda del sol sobre los tallos?
¿Alguien observa las estrías del sueño?
¿Alguien aparta los velos del aire y reconoce
lo que construye el rojo con el verde?

Es necesario que el cielo invierta su raíz.



El anillo del sol

No te adelantes.
Derriba el eje que te mantiene en equilibrio.

Párate aquí dentro, delante del círculo.

No te adelantes.
No abras, todavía, la boca:
busca el sonido que entre la palabra y el deseo
resplandece.

Hay que saber combinar materiales diversos.
Hay que hundir la lengua en esa zona
donde la Nada incuba el primer signo.

Un grano de arena sostiene al mundo.



Eternidad

Me quedo para siempre en lo que fuga.

El viento levanta
el último tallo de la sombra.

En la cintura llevo un cuchillo, balas de plomo:
mi voz es una herida en la mejilla de la tarde.

Me quedo en lo que fuga,
abro los brazos hasta alcanzar
esa palabra que entibió la muerte.



Palabras de sangre animal

Entonces
estaba yo
juntando mis partes todavía.

¿Escuchas la charla de la nieve?

Caían los últimos cordones de la lluvia:
mi rodilla izquierda rozaba el horizonte,
mi rodilla derecha era otro pliegue del abismo.

¿Escuchas el remo del sol,
la pezuña de Dios sobre los cuerpos?

Ya baja la mano del verdugo,
ya el oxígeno cierra su círculo y eleva
tiendas y navíos.

Yo estaba juntando mis partes todavía.



* Selección de Valeria Cervero del libro Shibólet. Griselda García Editora, 2018.

**Nota del autor.

En marzo de este año releí Reja de lenguaje, de Paul Celan. En ese libro, el poeta rumano enfrenta al lector con un límite que parece infranqueable. ¿Es posible corregir, subvertir, anular el lenguaje de los asesinos? Rimbaud hablaba de reinventar el amor. Celan va más allá, redobla la apuesta. Nos pide que reinventemos todo: el amor, la vida, el lenguaje. Después de leer el poema “Tenebrae”, recordé a Yannis Ritsos y su homenaje a Cavafis. Se me ocurrió hacer algo parecido, escribir doce poemas para Paul Celan. Los escribí de un tirón, en un par de semanas. En mayo agregué siete poemas a la serie, y en septiembre, otros cinco. La palabra hebrea shibólet, que significa “espiga”, es hoy sinónimo de contraseña. Releer a Celan fue como pronunciar un santo y seña: una puerta se abrió en mi memoria.

*** Diego Roel (Prov. Buenos Aires, 1980). Tiene varios libros de poesía editados.

viernes, febrero 09, 2018

Verónica Chiaravalli: El cuaderno de música. María del Carmen Colombo

Contra todos los males, música

Verónica Chiaravalli 
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31 de diciembre de 2016  
Nadie escucha la música de Magdalena. La oyen, sí, porque resulta imposible no oírla y porque ella se esfuerza por hacer que el sonido traspase muros e indiferencia: aporrea el piano con furia hasta que a su madre, siempre distante, le duele la cabeza, o se concentra en que el "Vals del minuto" logre asordinar la discusión política de ese grupo de militantes, que para eso la convocó.
La historia de Magdalena, de niña a mujer, escandida en tres movimientos ("Primeras notas, primeros acordes", "Pequeño concierto", "La primavera") es la sutil materia que trabaja María del Carmen Colombo en El cuaderno de música (Cienvolando). El librito intimista evoca, con una prosa cercana a la poesía, la solitaria niñez de la pequeña Magdalena en un caserón venido a menos del barrio de La Boca, iluminada siempre por la música y por la proteica presencia del piano, que es compañero fiel, refugio seguro, talismán y tabla de salvación cuando los afectos naufragan.
La música, también -aunque en una declinación entre satírica y funesta- inspira la acción de Mendelssohn en el tejado (Impedimenta), célebre novela que el escritor checo Jirí Weil escribió en el transcurso de quince años e innumerables penurias, y fue publicada originalmente en 1960, un año después de su muerte.
Todo comienza con un episodio tragicómico: Julius Schlesinger, mediocre burócrata del nazismo en la Praga ocupada y a merced del siniestro Reinhard Heydrich, recibe la orden de bajar de la terraza del Rudolfinum, decorada con estatuas que rinden homenaje a los grandes compositores, la escultura que representa a Mendelssohn, por tratarse de un músico judío. Temeroso de las alturas e ignorante del aspecto que pudiera tener Mendelssohn (y de cualquier otra cuestión que rozara siquiera el mundo del arte), Schlesinger manda a dos ayudantes a que identifiquen la efigie y la quiten del lugar. Pero las estatuas no llevan inscriptos los nombres de los músicos y el burócrata empieza a inquietarse. No cumplir la orden puede costarle la vida, pero pedir ayuda en una misión tan simple sería una imperdonable muestra de inoperancia. Se le ocurre entonces la idea salvadora. En un curso sobre "ciencia racial" le habían enseñado que las narices más grandes eran las de los judíos, así que envió nuevamente a la terraza a sus hombres, en busca de la estatua de nariz más prominente. Con pocas luces y una regla salieron ambos, que pronto y hartos de medir narices, decidieron resolver la cosa a ojo. La nariz más grande, concluyeron, era sin dudas la del tipo de la boina, y pusieron manos a la obra. Horror sintió Schlesinger cuando descubrió que le habían echado la soga al cuello nada menos que a la estatua de Richard Wagner.
El cuaderno de música. María del Carmen Colombo, Cienvolando
Mendelssohn en el tejado. Jiri Weil, Impedimenta

miércoles, febrero 07, 2018

Liliana Bodoc

Con gran pesar informamos que falleció la joven escritora Liliana Bodoc. Hacemos llegar nuestras sentidas condolencias a su familia y amigos.
Nos queda su palabra.