jueves, agosto 18, 2016

Agenda Poética Actualizada Segunda Mitad Mes de Agosto


-Viernes 19 de Agosto, de 18 a 19.30. Universidad del Salvador. Lavalle 1978


-19, 20 y 21 de agosto. Desde las 17, en Espacio Enjambre, Acuña de Figueroa 1656 A, Palermo. III FESTIVAL ESPACIO ENJAMBRE-Hacia un afuera de la escritura-. Eduardo Stupía dialogará con la escritora Anna Kazumi Stahl sobre los bordes y la construcción de una obra; el arquitecto Jorge Mario Jáuregui hablará sobre su trabajo y sus proyectos urbanísticos en las favelas de Río de Janeiro; el escritor Mario Ortiz charlará con el escritor y navegante Juan Bautista Duizeide y el físico y neurocientífico Nicolás Lori sobre cartografías y territorios no mapeables, entre otros.Se proponen actividades diversas como proyección de documentales, el espectáculo de música y literatura de Luis Sagasti yPedro Rossi; el ensayo coreográfico Arcadia, dirigido por Bárbara Hang y María Laura Lozza; así como también ediciones especiales de los ciclos que se llevan a cabo mes a mes en Enjambre: “Rojo” ciclo de lectura coordinado por los escritores Selva Almada y Marcelo Carnero.

- Sábado 20 de agosto, a las 17. en Avda. Córdoba 4335, Nancy Montemurro presenta su nuevo libro de poemas Rumbos del viento (Editoria Del Dock, 2016).

- Sábados de 18 a 20, en el Archivo Municipal de la ciudad de Villa Mercedes, San Luis. Taller de Creación Literaria Proteo, Coordinado por Darío Oliva. Totalmente gratuito.

-Viernes 25 de agosto, CCCooperación, de 19 a 21, Corrientes 1543, 3 piso.

- Miércoles 24 a las 19.00, Alianza Francesa, Av. Córdoba 946, 2° piso. Presentación de nueva antología poética de Pierre-Jean Jouve: De Las Bodas a Tiniebla Con Magdalena Arnoux y Valeria Melchiorre.  La cita es en la biblioteca antigua de la sede central. 

-Viernres 25 de agosto, a las 19, Mansilla 2982 (casi Agüero). Lectura y diálogo con la poeta María del Carmen Colombo.

-Miércoles 31 de agosto, a las 19, en Colombres 947, CABA.   Presentación de Partitura, de Miriam Ghersi, Ediciones Del Dock). 




miércoles, agosto 17, 2016

Griselda García: de su libro: Ahora






El dique


En las últimas vacaciones Papá
construyó un dique en el río.
Le llevó toda la mañana.
Cuando terminó, el sol
había bronceado su espalda.
El agua nos llegaba a los tobillos
nos metíamos en zapatillas
para que los pies no dolieran.

En ese mismo río esparcimos
sus cenizas pocos años después.

Mamá llevó flores y una botella de vino.
No había nadie ese día
solo un hombre acostado en la arena
que al ver la botella gritó de satisfacción.

A Papá le hubiera gustado, pensé
y entrando al agua rompí el dique.

 

Creer para ver


I

El primer día el cielo se oscureció
empezó a llover un agua tibia.
No enciendas la luz, dijiste
para qué si ya vimos todo.

Había amigos en la casa, los tomé de un trago.
Madres creadoras:
nunca imaginé tal ostentación de carne.

No fue difícil trepar a tu espalda
Lo difícil fue estar a la altura, no retroceder.

Siempre creer, decías, pero perdiste la fe.


II

Cuerpo mío
aprendiste del mar a caer y levantarte
fuiste llenado y vaciado por y para ellos
para hacerlos más hombres cada vez
con la insistencia del mar te ofreciste
te fustigaron en tus avatares
en cada fase de la luna y sus ciclos
cuerpo mío, te hicieron hablar
tus secretos parieron locos nuevos
no es sin riesgos la escucha.

Ante un cuerpo de hombre sólo siento gratitud.



El negro del mar


Una madrugada fui a la playa
me saqué la ropa y me metí al agua
empecé a nadar y nadar.
Me debo haber adormecido
no sé cuánto tiempo pasó.
Cuando reaccioné estaba muy lejos de la orilla
me había envuelto una corriente
sentía oleadas de agua más fría, más caliente.

Nunca le conté a nadie esto, no me creerían.

Comencé a percibir manchas negras
más negras que el negro del mar
se movían lento, venían hacia mí.
Era un grupo de ballenas jorobadas
en viaje migratorio hacia el sur.
Sentí terror y supe que iba a morir.
Imaginé que una abría la boca y me succionaba
en una muerte lenta como en los cuentos infantiles.

A su paso el mar se inflaba y me elevaba
al bajar, se hacía un hueco en mi estómago.
Paralizado, sin poder decidir, empecé a llorar.
La ballena es mi mamífero preferido.
De chico soñaba que me agarraba de su cola
y paseábamos y conocíamos mundos nuevos.
Pero entre bufidos y cantos extraños
pasaron a mi lado como si yo no estuviera ahí.
Se fueron alejando y el agua quedó en calma.
Cuando pienso que estuve entre ellas
siento que nunca viví algo más terrorífico.

Así son los sueños, llegan en forma inesperada.

Nunca le conté a nadie esto, no lo creerían
pero vos sí, ¿no?



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*Griselda García es escritora y editora. Vive en Buenos Aires, Argentina. Publicó los siguientes libros: Alucinaciones en la alfalfa (2000), El arte de caer (2001), La ruta de las arañas (2005), El ojo del que mira (2009), Hallucinations in the Alfalfa and other poems (traductor: Hugh Hazelton, Wolsak y Wynn, Canadá, 2010) La madre del universo, (relatos, 2012), Mi pequeño acto privado (Barnacle, 2015) y Ahora (Ediciones Del Dock, 2016). En 2013 estrenó el corto Blanco” (co-directora y guionista) en el Festival Internacional de Cine de Venecia. Se dedica al dictado de talleres de escritura creativa y al seguimiento de obras literarias en progreso. Dirige la colección de poesía “La verdad se mueve” de Ediciones del Dock.


sábado, agosto 13, 2016

Libro recomendado por este blog resulta ganador del primer premio municipal de ensayo (Alicia Genovese, Leer poesía: Lo leve, lo grave, lo opaco)

Fue el 27 de julio de 2011, justamente un miércoles, cuando recomendamos en este humilde  blog, el libro de la poeta y ensayista Alicia Genovese,  Leer poesía: Lo leve, lo grave, lo opaco, galardonado tiempo después con el Primer Premio Municipal de Ensayo. Y lo hacíamos con foto de tapa del ejemplar y citando las palabras que figuran en la contratapa del mismo:



"A través de los nueve ensayos que componen Leer poesía, Alicia Genovese sitúa el lenguaje poético en el marco de la época, lo contrasta con otros discursos y construye eficaces vías de acceso para precisar sus rasgos característicos y los recursos para su confección.
En primer lugar, destaca el carácter "inactual" del discurso poético, su introspección radicalizada y la figura del Funes de Borges le permite poner en relieve la percepción como experiencia primordial y genuina que recupera la singularidad del mundo. En la forma del verso libre la autora acude a la figura de la ola, la masa sonora en la que el poeta se desliza para hacer y rehacer su estilo.
Luego se detiene en aquellos aspectos que componen la poesía (el yo poético, la subjetividad, el imaginario, el tono, lo opaco en el lenguaje poético) a los que se agregan lo leve y lo grave como líneas de fuerza dentro del poema. Para ello analiza versos de Amelia Biagioni y Susana Thénon específicamente y también de Héctor Viel Temperley, Alberto Girri y Juan L. Ortiz. Recrea las mutaciones del yo poético a partir de la obra de Ortiz, Juan Gelman y Olga Orozco, y la contraposición de dos figuras antitéticas como las de Enrique Molina y Leónidas Lamborghini le sirven para verificar diferentes articulaciones de la figura del sujeto. Finalmente, se ocupa del imaginario original de Marosa di Giorgio, un sutil análisis de lo aleatorio y lo azaroso en la poesía de Hugo Padeletti y una reflexión comprometida sobre la poesía de las últimas generaciones.
Con el aval de una obra poética que la sostiene como una de las voces más representativas de su generación, el de una larga práctica como formadora de poetas en sus talleres literarios y el de una sólida formación académica, Alicia Genovese compone un libro atractivo y estimulante, por fuera de hermetismos y jergas, que abre un espacio de diálogo con los lectores que buscan una aproximación teórica que permita leer y pensar la poesía.”

  




miércoles, agosto 10, 2016

Dolores Etchecopar: El cielo una sola vez



mi vida como liebre lleva una bala
está en apuros y mira
entre las margaritas aplastadas y el granizo
cómo levanta el día sus alas de la hierba
en este punto de la llanura que desaparece
entre el miedo y la luz
donde el árbol solista canta muy despacio
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estuve llamando con el nombre equivocado
lo que vino habló y habló en una lengua desconocida
abracé la destemplanza y la fruición de los materiales
de noche al apoyar el oído en la almohada latían
barrios remotos iluminados como pequeños altares
las palabras despeñaban una y otra vez
una admonición que no estaba en mí comprender
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entonces vi que la ciudad se hundía
y grité después mucho después
un grito que me llevó de mí hasta el tiempo
y no se oyó
dónde era que yo rogaba por nosotros
los que íbamos
íbamos
con las aguas y las flores y los restos
de una frase a medio decir
porque el No alumbraba ese lugar inmenso
donde el viento de las palabras
soplaba sin cesar
y nos apagaba
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al alba mataron una oveja los palos de la casa
tan pronto dimos a luz el grito
dentro de él comenzamos a vivir
se mataba cerca del agua que bebían los pájaros
¿te acuerdas?
algo imperioso que no existía
una gota de odio
descendió
horadó la gratitud
vimos las patas del poema
quienes por un instante caminamos
sin defendernos del secreto infinito
quienes vivimos allá
en el viento
en su breve misericordia
¿te acuerdas?
vivíamos
con algunas moscas
y un silencio en el corazón
que provenía de los caballos
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el hachazo no se vio
entró por las hojas y los pájaros
el grito destemplado del chimango
durante años y sin darse a conocer
alguien le dejó su sangre intranquila
es mujer dijeron
sorprende que así
toreada por la muerte
se sostenga
 su balido de oveja negra urgido a salir
 por la boca del matarife

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el recreo pudo ser feroz
no lo sabías
te quedaste callada y vacilante
como una soga después de que algo salta sobre ella
sucedió que el mundo entró como un cuchillo
y quedó incrustado en la perplejidad
te procuró detalles preciosos
y rápidos en esconderse
de la memoria
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resulta que antes de nacer
estaban cargados los fusiles
en el sótano y en los árboles
a veces el suelo se va como una nube
y no vuelve
yo estuve dormida en muchas tierras
goteaba agua santa de día
y un vacío fue abriendo mi cabeza
ahora cuando pido me concedo
la gracia de las cosas destinadas a perderse


*Dolores Etchecopar, poeta argentina.
De su último libro El cielo una sola vez, editado por Hilos Editora, 2016

martes, agosto 09, 2016

Nancy Montemurro: Rumbos del viento: "Este"**



Origen de la historia:

la hija           
pide al padre
una manzana
Dan vuelta cada rincón
y no hallan
ni migas de pan
       
En el hambre no hay paraíso

Eva, distraída,
se  paseaba desnuda


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Fuerte sopla el viento
explota el horizonte
La polvareda es
esa pared blanca
que al tiempo detiene

Cada imagen se borra                               
en la ciudad fantasma
y segundos después
el mundo reaparece
nítidamente armado                         
una vez más
                              
Mi vida                                                                   
en calle de tierra         


  
 ----


Puntada tras puntada
mi madre zurce
las medias rotas
Con cuánta precisión
la aguja toma un punto, otro,            
y la herida se obtura                                 
Siempre una cicatriz queda
de ese desgarro,
pero se puede seguir
andando
a  medias



 ---


Entra oblicua la luz
por la ventana
a las dos de la tarde
y despliega
su temprano abanico de sombras
En la tenue opacidad                                               
una vida se instala
taza de café                                     
sobre la mesa                                  
mansa,                                            
esperando
que en el calor del rayo
alguien la consuma



 --- 

A Diana



Tener un jardín                                                       
como si fuera un mundo                           
con leyes                                         
de vida y muerte                                      
entender la voz                
que me habla  de la tierra                                
caminar descalza                                      
para que nazcan raíces                     
y sentir                                           
cómo        fluye la savia                                                           
mientras los brotes crecen                                




 ---- 

Para tío Abel, in memoriam

Que me quede quieta                       
viéndote  partir                        
desde  el umbral                              
envuelta en lágrimas:                
eso esperaban                          
Habíamos sido cómplices
de nuestra travesía
en la metáfora del paisaje
donde  el  zanjón fue río
el montículo de tierra, las colinas
Sin noción de brújula o peligro
me escapé
tras tus pasos
como quien huye
a buscar la belleza
de una señal perdida
Crucé montes y ríos
en la resolana
Transgresores,
mis pies
caminaron


En los días de abril
preferí la intemperie
de la lluvia
Su canto, sobre el cuerpo
caló los huesos
buscó unirse al latido                 
de mi corazón
para elevarlo al mundo
en el ciclo continuo de las aguas


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Al anochecer,  ante  la luna
blanca
se abría la flor
Damas de la noche
embriagadas
en mutua seducción
tuvieron en  mis ojos                
testigos                            
del milagro intangible               
Por vez primera
algo dentro de mí
se abrió           
al sensual despertar          
de los sentidos
                 
 *Nancy Montemurro (Prov. Buenos Aires, Argentina, 1961). Poeta, docente, traductora. Miembro fundador de la Cooperativa Editorial NUSUD. Publicó la plaquette A doncella (Nusud, 1988); y los libros Craquelage (Nusud 1993), Arcanos Mayores (Edición Artesanal para Bibliófilos -1999- y Ediciones del Citrino, 2011),
Rumbos del viento (Ediciones del dock, 2016).

** Los poemas que se transcriben corresponden a "Este", la primera parte del último libro.